el día más reparador de mi vida*
Lo voy a relatar porque me hizo muy bien.
Resulta que mi papá está internado desde el jueves y yo estoy harta. Por suerte (?) tambien me engripé el miércoles, así que tuve una excusa para no ir a laburar.
El viernes a la noche la pasé en la clínica. Dormí con frío, incómoda. Es increíble cómo las horas no pasan más en una habitación que no es la tuya con un familiar que está enfermo. Por suerte daban El valor de tus joyas, aparentemente en telecentro hay un canal que lo pasa todo el tiempo. Golazo.
Pero se hicieron las ocho y yo me fui a mi casa. Tenía mucho sueño y el día estaba horrendo. Ese sábado como siempre, tenía ensayo con las dos murgas, pero me tomé el día, muy a mi pesar porque es mi día preferido y estoy mentalmente en ese lugar todo el tiempo. Pero el sueño era más, y aparte el día estaba feazo. Nublado, ventoso y con llovizna. Una bronca.
Así que dormí, me desperté rarísima, me bañé, me volvi a acostar, me hice unos mates con unas facturas que me acababa de comprar, puse la tele y aproveché que HBO Max te presta un ratito la app para ver un capitulo de una serie y me embolé muchisimo con And just like that. Así que estaba a punto de corchearme hasta que a eso de las cinco y media (promediando el ensayo de La Locura) recibo unas noticaciones del grupo familiar diciendo que papá estaba mejorando. Me agarró un subidón de ánimo y me preparé al toque para salir. Los chicos se iban a juntar seguro pos ensayo y yo queria estar ahi aunque sea. Me iba a arrepentir si no.
Aviso que voy para allá (en realidad no sé si me entendieron eso) y resulta que los de la murga no me dicen qué van a hacer. Entonces yo viajo medio a ciegas, saliendo quien sabe a dónde. Casi me estaba por arrepentir y dije no, por lo menos visito los dos lugares donde seguro van a estar: el tejon o la casa de walter.
Voy al tejón y no los veo. Una tristeza que no estén ellos. A todo eso, Coki me confirma que se fueron a lo de Walter. Así que encaro para lo de walter. De lejos, desde una cuadra diviso al Emi y me inunda una felicidad inmensa, de reencontrarme con lo que pensé que tenía que esperar una semana más para verlos. Apuré el paso de la ansiedad y la felicidad, y finalmente me encuentro con ellos. Son las 19.20.
Nos quedamos charlando de la compañera nueva. Me van actualizando de a poquito las novedades del ensayo. Comemos papitas y tomamos gaseosa. Se hacen las 21 y yo no sé si me tengo que volver a casa a amargarme la vida o qué. Además de la corrida que me pegué estaba medio agotada, seguro porque hacía dos dias que no comia bien.
Se van todos de a uno. Quedo con Emi y con Juan, que me dice que si quiero me puedo quedar en su casa. Acepto y Emi dice "Che qué hacemos? vamos a tu casa a grabar?" "AY SI POR FAVOR" digo yo y ahí fuimos los tres. Es el día más reparador de mi vida.
Prendimos uno y decidimos ir al chino a comprar algo para comer. Están todos los precios por las nubes. Encima eso. Pero nos tenemos, aunque sea para comprar fumados un paquete de fideos, unas lentejas, una salsa pedorra y unos condimentos.
En el viaje nos pusimos al día con un chusming murguero sobre un grupo muy machirulo al que tuvieron que bajar de un tablado porque compartía fecha con otra murga muy inclusiva. También hablamos de probar hongos, ácido, y nos reímos mucho. Emi nos contó una experiencia que tuvo con hongos en una murga suya. Todo fue hermoso y me sacó de la mufa.
Llegamos a la casa de Juan y nos pusimos a ver videos divertidísimos mientras hacía la comida. Generalmente hubiera puteado mucho ante la escena que se presentaba: dos varones y una chica y la que cocina es la mujer, en este caso yo. Pero estaba drogada, venia de una semana horrenda y cocinandome unos platos de mierda de mala gana para mi sola, así que esta vez la vista de género la podíamos hacer gorda.
Además los fideos salieron riquísimos. Grabamos cuerdas, cantamos Drexler, me aprendí las partes que no vi por quedarme en casa, fumamos mucho más, y cuando no pude más de porro vimos una emisión de Hola Susana y Videomatch de los 90, época en la que eramos felices, nuestros padres estaban saludables, todo parecía estar bien y Milei no estaba ni en los planes.
Para compensar los dos días sin comer, los bajones fueron reiterados: comimos gomitas, pochoclos dulces y salados, y encima Emi divisó una sopa quick de zapallo que obviamente bebimos para hacerle la gamba.
Se hizo de día mientras miramos cámaras ocultas. Fue una piyamada mágica. Sanadora. Con dos personas que adoro y no deben tener ni idea de que estoy hablando de esto y de ellos en un blog que acabo de reflotar para dejar constancia.
Me fui a dormir a las 7 quizas. Y me desperté a las 10 y media de la mañana, despertando con mucha pena a Juani, y viendo de refilón al Emi que dormía en otro cuarto. En el ascensor le dije a Juan que me hizo muy bien todo lo que hicimos.
Me tomé el subte como siempre. Luego el tren y luego el colectivo, junto con los nenes que festejan su día. Pasé por San Justo a tomar un café con medialunas para encarar el día. Me volví más temprano que la hora que tenía pactada. Volví a mi casa al mediodía pensando en lo bien que la hice.
Papá se va a recuperar, o no (más sí que no) pero yo sé que pase lo que pase podré salir a buscar a mis amigos.
*Seguramente editaré esta entrada para agregar detalles que me vaya acordando.
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